Mostrando entradas con la etiqueta enóloga. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta enóloga. Mostrar todas las entradas

domingo, mayo 15, 2016

El poder de las mujeres del vino

BY El rincón del paladar IN , , , , , , , , No comments


¡Qué locura la última semana de abril en Barcelona! Aprovechando la celebración de la feria internacional de la alimentación y bebidas Alimentaria, enotecas y bodegas organizaron varios eventos relacionados con el vino en diferentes emplazamientos de la ciudad y alrededores como La Música i el Vi, Magnificats, Vinos off the record, G-Night, Mujeres del vino, etc.

Fueron unos días apasionantes tanto para los winelovers, por tener la oportunidad de catar vinos de una pluralidad de zonas vinícolas del mundo, como para las bodegas. Y seguramente también supusieron para ellas días intensos y algo extenuantes por la cantidad de horas vividas en los stands atendiendo a las personas que se acercaban interesándose por sus vinos. Forma parte de su trabajo pero no por ello queremos dejar de agradecerles su esfuerzo y dedicación.
Nos hacía especial ilusión asistir al acto “Mujeres del vino” celebrado en el restaurante Fàbrica Moritz de Barcelona donde se daban cita 21 enólogas de referencia de varias regiones vinícolas de España: Alicante, Empordà, Méntrida, Penedès, Priorat, Rioja, Rueda, etc. Algunas de ellas tenemos el placer de conocer y seguimos atentamente sus trayectorias profesionales y otras queríamos aprovechar la oportunidad para departir con ellas por primera vez sobre sus vinos, profesión, proyectos, etc.
Saludamos a Maria y Núria Sangenís de Sangenís i Vaqué de Porrera, dos jóvenes hermanas que trabajan en la bodega familiar respetando su seña de identidad y aportando sus actuales conocimientos para adaptar los vinos al siglo XXI. Como novedad trajeron la añada 2015 de su blanco Lo Coster Blanc y nos sorprendió gratamente el giro que le han dado tanto a nivel estético (etiqueta) como enológico. El menor tiempo de fermentación en barrica, 2 meses menos, le aporta más frescura, acidez y mayor presencia de los aromas frutales y florales.
Foto izquierda: Maite Sánchez. Foto derecha: al fondo Maria Elena Jiménez y en primer plano Sandra Doix
En “Mujeres del vino” conocimos a Maite Sánchez de la bodega Arrayán de Toledo cuyo tinto Garnacha de Arrayán probamos hace unas semanas en el restaurante La Cooperativa de Porrera y nos impresionó. Desde su llegada a la bodega en 2009 está trabajando “sin prisa pero sin pausa” en un cambio de estilo tanto en la elaboración como en el cultivo de los viñedos. En el evento degustamos todos los tintos que trajo en los que se percibía este tránsito de estilos. Escuchamos atentamente sus explicaciones y conversamos con ella como si la conociéramos de toda la vida. Una excelente profesional, amable y que te hace sentir a gusto independientemente de si perteneces o no profesionalmente al sector. ¡Si alguna vez vamos por Madrid no dudes que te visitaremos!

Como siempre, charlar con Sandra Doix de Mas Doix de Poboleda y Marta Casas de Parés Baltà de Pacs del Penedès es una gozada. Dos jóvenes y experimentadas enólogas que saben expresar en sus vinos la personalidad del terroir del Priorat y del Penedès, respectivamente. Marta asistió al acto con su compañera enóloga y a la vez cuñada Maria Elena Jiménez en el que llevaron una amplia gama de los vinos y cavas que elaboran. Además, contaron con el apoyo y la presencia de sus maridos y responsables de la dirección de la bodega, Joan y Josep Cusiné.
Foto de Ruth Troyano a todas las enólogas de "Mujeres del vino"
Un “showroom” impulsado por la enóloga Anne Joséphine Cannan de la bodega Clos Figueras de Gratallops (Priorat) y de similares características al que organiza cada año con motivo de la feria del vino de Falset, denominado “Tast amb dones”. Dos eventos que tienen el mismo denominador común: enaltecer y situar en el lugar que merece a todas las mujeres enólogas, que afortunadamente cada vez son más. ¡Felicidades a Anne por llevar hasta Barcelona esta brillante idea y ojalá se convierta en una cita anual e imprescindible que ayude a impulsar el sector vinícola!

miércoles, septiembre 02, 2015

Família Nin-Ortiz, cuando se alinean los planetas…

BY El rincón del paladar IN , , , , , , , No comments


Después de haber visitado ya algunas bodegas (menos de las que quisiéramos) hay ocasiones en las que acabas el encuentro con una extraña sensación. Algunos elaboradores no son autóctonos en las zonas que trabajan, no pisaron el terreno hasta una edad madura, no vieron nacer las cepas que ahora labran con tanto cariño. Y sin embargo pareciera que siempre han estado allí, cultivando sus costers, respirando sus frescos aires, homenajeando a sus mayores. Justo eso fue lo que nos sucedió con Carles Ortiz y Esther Nin, los propietarios de la bodega Familia Nin-Ortiz de Porrera, bastante joven pero con una fuerte personalidad que deja su impronta en su viticultura y vinificación.


Eran las 17:30 horas cuando Carles nos había citado a varios ávidos seguidores de sus proyectos para enseñarnos sus viñas y la bodega. Con la sorpresa de descubrir la gran heterogeneidad de personalidades (enólogos, sommeliers…) que conformábamos el grupo arrancamos hacia Les Planetes. Es ésta una finca de 18 hectáreas adquirida por Carles en 1998 y de la que únicamente cinco se encuentran plantadas, en costers y terrasses. Casi desde el principio trabajada de manera orgánica es desde el 2007 cuando comienza a labrarla con las mulas Negret y Lluna, que hoy en día viven en la finca. Los tratamientos a la viña se enfocan en la prevención de enfermedades por la humedad, incidiendo en la pulverización de azufre y la cola de caballo. A las garnachas y variedades foráneas en bancales decidieron unir un coster de cariñena con una increíble densidad de plantación que hoy ya aporta casi la mitad del volumen al vino que sale de esta finca, el Planetes. A posteriori reinjertaron las viñas de cabernet en carinyena blanca y garnacha peluda, adelantándose a un tiempo, el de hoy, en que los reinjertos por variedades autóctonas son el pan nuestro para las bodegas más punteras. Esperaremos ese blanco de carinyena blanca con una mezcla de curiosidad y entusiasmo. Muy acertadamente Carles nos indicó que Planetes es un ejemplo perfecto de los últimos años del Priorat, donde vemos la evolución de las plantaciones y el cambio de variedades de muchos viticultores. 
La vista que ofrece Les Planetes es espectacular pero un minuto más allí era robar tiempo a la visita que nos iban a regalar a la finca de Mas d’en Caçador, de donde Carles y Esther elaboran su vino más emblemático y que reporta mejores resultados de la crítica especializada. Cariñena y garnachas (negra y peluda) de entre 70 y 110 años, orientación norte a 650 mts. sobre el nivel del mar. Una finca en propiedad y el resto en explotación por unos 15-20 años. Estremece saber que ese viñedo que pisábamos con respeto ofrece, de sus 18.000 plantas, unas escasas 3.000 botellas de Nit de Nin. Durante un mes, generalmente marzo, una persona se traslada cada día con uno de sus mulos para labrar el coster y enterrar la hierba aportando, de esta manera, nutrientes al subsuelo. Para hacernos una idea de cuan laborioso es, si este labrado fuera manual implicaría cuatro temporeros durante 40 días. Esto implica un sobrecoste que evidentemente se tiene que repercutir en el producto final. El abandono dos veces de Mas d’en Caçador es una buena muestra de las consecuencias de no valorar el trabajo y el fruto de esas viñas centenarias.
Según nos explican el cultivo ecológico aporta acidez natural a la planta. Eso y la fecha de vendimia. Carles y Esther son fervientes defensores de avanzar la fecha de recolección de los frutos, pues como dicen la tradición marcaba fechas tardías al priorizar otros cultivos como la avellana y dado que uno de los parámetros que se buscaban era el grado alcohólico. Hoy en día esto no es así: se buscan vinos más gastronómicos, menos alcohólicos y más amables al paladar. Este es uno de los motivos por los cuales se ven menos afectados por hongos y podredumbre, pues es menos probable que las lluvias de otoño lleguen con sus frutos aún sin vendimiar. Hablamos también del coste de los vinos, del coste de manutención de un coster como el de Mas d’en Caçador y de cómo no siempre consumidor y elaborador llegan a un acuerdo al respecto.

A pesar de lo dificultoso que se hacen los caminos del Priorat para los vehículos (incluso 4x4) el viaje de vuelta a Porrera, donde han construido la bodega, fue ameno viendo de cerca los reinjertos llevados a cabo en las plantas de cabernet y el “mas” que Esther y Carles tienen en la finca de Les Planetes. Ya en las instalaciones donde elaboran el vino, de apenas 30 metros cuadrados, lo primero que se aprecia es la elección de grandes fudres como responsables de la crianza de sus dos vinos principales: el Planetes y el Nit de Nin. Desde la añada 2011 sustituyeron las barricas de roble por los fudres para reducir la superficie de contacto de la madera con el vino. Asimismo, desde 2013 apostaron por las ánforas para lanzar un tercer vino también llamado Planetes, pero solo garnacha vinificada en estos recipientes tan habituales hoy en día en las bodegas que visitamos. Levaduras autóctonas, raspón, sin sulfuroso hasta el embotellado, movimientos en días concretos según las fases lunares. Todo siguiendo parámetros cercanos a los vinos naturales pero sin hallar (al menos esta vez) muchos aromas reductivos en el producto final.

Inmensa la generosidad de Carles y Esther al dejarnos probar gran cantidad de vinos:

* Garnacha Planetes fudre 2014. Notas de piel de naranja, cítricos. Tanicidad vertical.
* Cariñena Planetes fudre 2014. Algo tímida en nariz, más cuerpo en boca.
* Cupatge Planetes 2014. Curioso cupaje que provocó que el vino se cerrara por un momento para volver a expresarse. Buena combinación de acidez de la garnacha con la potencia de la cariñena.
* Garnacha Planetes Ánfora 2014. Mucho más sedoso en boca, con mucha fruta.
* Nit de Nin 2014 (aún en fudre). Goloso, muy buena acidez. Más volumen en boca, graso.
* Planetes 2012. Garnacha 70% - Cariñena 30%. Cariñena sin raspón. Una parte de la garnacha fue en ánfora y la otra en fudre. Muy mineral, gran frescura. Apto para abrir ya.
* Nit de Nin 2012. Le costó expresarse en nariz y boca. A posteriori comenzaron a aparecer las frutillas y una marcada mineralidad.

Habiendo saciado gran parte de nuestra curiosidad por las viñas y elaboración de esta singular pareja de Porrera abandonamos su compañía guardando en la retina imágenes de tanto amor por la tierra, de tanto respeto por la naturaleza y tanto arraigo en sus costers de llicorella. Y no podemos imaginar dónde llegarán si siguen acumulando conocimiento sobre todo ello…

jueves, abril 16, 2015

Duelo de cariñenas en el Celler de l'Àspic

BY El rincón del paladar IN , , , , , , , , , , , No comments


Falset, ocho y media de la noche. Se observa poco movimiento de transeúntes y de coches en la calle Miquel Barceló. La mayoría de las tiendas están cerradas excepto Vins i Olis del Priorat, que acoge una cata de vinos de la bodega Familia Nin Ortiz de Porrera. A pocos metros de este establecimiento se encuentra el restaurante Celler de l’Àspic y hacia él nos dirigimos porque se va a celebrar una cena maridaje especial: un duelo de cariñenas del Empordà y del Priorat.
Al entrar en el Celler de l’Àspic se respira expectación, algo de nervios y ganas de pasar una velada agradable. Ahí están Albert Costa y Carme Casacuberta, enólogos y copropietarios de Vall Llach y Vinyes d’Olivardots respectivamente, catando varios de los vinos que se van a degustar en el maridaje. Parecieran músicos afinando y repasando las partituras antes del inicio de un concierto. A medida que van llegando los asistentes, Toni Bru, el jefe de cocina, sumiller y alma del restaurante nos sitúa en los asientos emulando al gran Leonardo da Vinci en su cuadro La última cena. Igual que esta maravillosa obra pictórica, Albert, Carme y Antoni Pena se sitúan en el centro de la mesa y los demás asistentes, a sus respectivos laterales cuales discípulos.

Llega el momento de la verdad, el que todos esperamos. Toni Bru ejerce de maestro de ceremonias y explica las reglas del duelo. Carme y Albert presentarán un vino diferente para cada uno de los 4 platos y postre que degustaremos. Nadie conoce los vinos y el menú de la noche. ¡Toda una incógnita!
Carme es la encargada de presentar brevemente la historia y la filosofía de Vinyesd’Olivardots. El proyecto de Antoni y ella nace en el año 2002 cuando en el Empordà la mayoría de bodegas elaboraban vino a granel. Su objetivo es experimentar y recuperar las variedades autóctonas de la zona, como la cariñena blanca, mediante un trabajo riguroso, respetuoso y lo más manual posible en la viña e instalaciones. Elaboran micro producciones procedentes de las diferentes parcelas que integran sus 7 hectáreas de terreno. Albert sigue la estela de Carme y relata la historia de Vall Llach, muy ligada a la localidad de Porrera. Su padre, Ernest Costa y Lluis Llach tenían muy claro que la bodega debía ubicarse en el centro del pueblo. Para ellos, y también para Albert, fue más un proyecto humano, social que un negocio. Su objetivo es elaborar vinos que marquen la tipicidad de la zona y para él ésta consiste en una vendimia más próxima al octubre que al agosto.

Tras esta introducción, tanto Albert como Carme nos presentan los diferentes vinos que acompañarán el ágape gastronómico y que te explicamos a continuación:

1.- Aigua de Llum y Blanc de Gresa maridado con ensalada mediterránea y virutas de jamón

Aigua de Llum 2013: micro producción de 800 botellas de Vall Llach elaborada en un 80% con la variedad viognier y el resto, con garnacha blanca, escanyavella y otras variedades plantadas en sus viñas viejas situadas a 500 metros de altitud. El 50% del viognier fermenta en barrica de roble francés y el resto de esta y las restantes variedades, en tina de acero inoxidable. Visualmente es brillante, nítido y de un color dorado intenso. En nariz y boca es delicado, con tonos frutales cítricos, mineral, con acidez suave y un final largo. Es un vino muy complejo que deberíamos haber dejado en la copa durante toda la noche para apreciar todos sus matices.

Blanc de Gresa 2012: blanco elaborado con garnacha blanca, cariñena blanca y garnacha roja de viñas con 90 y 110 años de antigüedad, ubicadas a pocos metros de altitud (90 – 100 metros sobre el nivel del mar). Las dos garnachas realizan su crianza durante 8 meses en barricas de roble francés de 500 litros y la cariñena, en tina de acero inoxidable. Un vino con un color amarillo limón brillante, intenso en nariz, con aromas cítricos y plantas mediterráneas, así como una acidez y frescura marcada. 

Este maridaje nos sorprende porque parece que juegue en ligas diferentes. La ensalada es sencilla y correcta y quizás el vino d’Albert hubiera requerido algo más de intensidad, contraste en los sabores y texturas e incluso un plato más elaborado. 


2.- Catalina y Finca Olivardots – Groc d’àmfora maridado con agnolottis rellenos

Catalina: proyecto personal de Albert, de pequeña producción, que sigue la línea del reciente lanzamiento de su rosado Matilde. Se trata de un tinto de garnacha fresca fermentada en ánfora. Sólo 500 litros que adoptarán el nombre de Catalina, la mujer más longeva de Porrera. Otro homenaje a las grandes mujeres de esta localidad.

Finca Olivardots – Groc d’àmfora 2013: primera añada de este blanco elaborado con un 50% de garnacha roja y el otro 50% con garnacha blanca y macabeo de viñas viejas situadas a unos 100 metros del nivel del mar. Con el objetivo de obtener la máxima expresión de sus variedades, fermenta y realiza su crianza en ánforas de 700 litros aproximadamente, originarias de Cáceres, durante 4 meses. Un vino fresco, mineral, con aromas de flores blancas y hierbas mediterráneas.

La pasta está espectacular: fresca, con un relleno de calidad y en su punto de cocción perfecto. Pequeñas dosis de primer nivel.

3.- Porrera Vi de Vila y Gresa Expressió maridado con rape en salsa
Porrera Vi de Vila 2010: 70% cariñena y 30% garnacha procedentes de tres viñas viejas de llicorella de Porrera, con una crianza en barricas de roble francés durante 16 meses. En nariz destaca la fruta madura, la mineralidad, su frescura y las notas balsámicas especialmente marcadas. En boca es carnoso, persistente y con un tanino maduro.

Gresa Expressió 2008: tinto elaborado con las variedades garnacha negra, cariñena, cabernet sauvignon y syrah. Esta añada presenta una mayor concentración de las dos primeras variedades que suman cerca del 60%. Mientras que la cariñena está cultivada en suelo de pizarra (llicorella) el resto se encuentra en en suelo de gresa, una mezcla de arena y granito. Realiza una larga crianza durante 18 meses en barricas de roble francés. Se perciben aromas de fruta roja, mineralidad, tostados…  Mucha golosidad y volumen en boca.

4.- Vi de Finca Mas de la Rosa y Vd’O 1.09 maridado con cordero al horno
Vi de Finca Mas de la Rosa 2010: esta joya de vino procede de la finca del mismo nombre que cuenta con 115 años de vida y una pendiente del 75%, como no podía ser de otra manera, en suelo de llicorella. Nos quitamos el sombrero ante los vendimiadores que cada año recolectan la uva de este dificultoso “coster”. Esta finca alberga principalmente cepas de cariñena y alguna de garnacha y cabernet sauvignon. La añada que degustamos tiene un 90% de cariñena y Albert comentó que en 2012 ya supone el 100% del cupaje final. Elegancia, expresividad, complejidad, voluminoso, potente, fruta madura, mineralidad, persistencia,… Una maravilla.

Vd’O 1.09: 100% cariñena de las fincas Vinya de l’Avi y El Roqué, de suelo de llicorella y situadas a unos 200 metros del nivel del mar. A diferencia de la llicorella del Priorat, es más entera y menos  laminosa. Sus 1.000 – 1.100 botellas se elaboran a la antigua usanza. Tanto la fermentación como el envejecimiento se realizan en barricas usadas de roble francés durante 16 meses. Potencia, sedosidad, mineralidad, fruta roja, persistencia,… otra maravilla que estuvo a la altura.

Y qué decimos del cordero… Qué melosidad, qué cocción, qué sabor. ¡Un maridaje de los 2 vinos con este manjar de medalla de oro!

5.- Vd’O 2.09 que acompaña el postre

Como la variedad estrella del maridaje era la cariñena, Carme nos propuso un ejercicio comparativo de la misma a través del Vd’O 1.09, procedente de suelo de pizarra y orientada al sureste, y del Vd’O 2.09, procedente de la finca Hort d’en Joan, orientada hacia el norte, de suelo arenoso y situada a menos de 100 metros a nivel del mar. Este último vino presenta más volumen, madurez y grado alcohólico así como una menor acidez. Es curioso observar cómo dos vinos elaborados de la misma forma ofrecen resultados diferentes, gracias a su orientación y tipología de suelo. Ay el postre… Fantástica la mousse de chocolate y avellanas. Y el soufflé… ¡Qué gran colofón de maridaje cena, Toni!

Felicitamos a Toni Bru por los diferentes maridajes - cena que ha organizado en su restaurante este mes de abril y mayo. Oportunidades únicas para conversar, preguntar y conocer de primera mano los vinos de las bodegas invitadas a través de sus enólogos.


Tras más de tres horas de viaje al Empordà y al Priorat de la mano de Carme y Albert, el duelo llega a su fin y resulta muy difícil decidir un vencedor. Deseamos que sigan manifestando el carácter y el terroir que envuelven esas magníficas cepas de cariñena y que con su buen hacer y magia, elaboren vinos que nos sigan enamorando. ¡Viva la cariñena!

viernes, noviembre 07, 2014

Mas Doix, un soplo de joven frescura en Poboleda

BY El rincón del paladar IN , , , , , , No comments


Más de un año ha pasado desde que descubrimos los vinos de Mas Doix y se empezó a gestar nuestro deseo de conocer algún día la tierra y las personas que les han dado la vida. La verdad es que agradecemos al restaurante Cal Xim (Subirats) su hallazgo, al recomendarnos el Doix 2004 como vino idóneo para una celebración familiar. No solo no defraudó sino que fue la espoleta para probar otras propuestas de esta bodega familiar prioratina. En el último Tast amb Dones de este año hablamos con Sandra Doix (enóloga que lleva la dirección técnica de la bodega) y le consultamos la posibilidad de pasarnos un día por Mas Doix para visitar las viñas e instalaciones donde elaboran sus productos.

Así que una mañana de verano nos citamos con la misma Sandra para empaparnos de su sapiencia y sus explicaciones sobre lo que envuelve la vitivinicultura. Tras unos breves saludos propuso empezar la visita en las viñas. Así que hacía allí nos dirigimos en su coche mientras iba narrando la historia de Mas Doix. Como en muchas otras bodegas de la zona y tras unos inicios ligados estrictamente a la cooperativa de Poboleda, las familias Doix y Llagostera deciden en 1999 vinificar parte de su producción y embotellar un primer vino, el Doix que nace de la viña centenaria que plantó el bisabuelo de Sandra. Un majestuoso coster de llicorella de dos hectáreas de cariñena a unos 500 metros sobre el nivel del mar que fue plantado en el año 1902 tras la devastación de la zona por la filoxera, y del que se extrae el fruto de sus grandes vinos Doix y 1902. 

Mientras caminamos tranquilamente por sus cepas nos llama la curiosidad ver algunas que están marcadas en azul. Sandra explica que son plantas de garnacha que ayudan a la polinización de las cepas de cariñena. Evidentemente las marcan para diferenciarlas en época de vendimia, dado que los ciclos de maduración de una y otra son diferentes. Según parece con la experiencia han apreciado que los cabernets y merlots no son aptos para estas tierras de Poboleda. Con un índice de pluviometría sensiblemente menor (y ya es decir) que otras poblaciones de Priorat la genética manda y el estrés hídrico se hace muy duro para una planta con un ADN adaptado a un clima más atlántico. Sin embargo el syrah y la garnacha sí parecen haberse adaptado bien y lo conservan, aportando matices a Les Crestes y Salanques.

Ya en la bodega Sandra hizo mucho hincapié (cosa que ya nos apuntó en el Tast amb Dones) en el hándicap que para ellos supone encontrarse en un espacio tan reducido. La zona de vinificación, aunque ahora bien distribuida, la podemos imaginar haciéndose pequeña en vendimia, un momento en el que los enólogos necesitan el máximo espacio posible para la maquinaria de selección de la uva y las distintas elaboraciones (pigeage, delestage, barricas abiertas…). Es por ello que está en proyecto un nuevo edificio a las afueras del pueblo, integrado en una pequeña colina, con dos o tres pisos bajo tierra y en el que se intentará trabajar por gravedad. Ello supondrá un desahogo para el trabajo en campaña y también para las zonas de crianza (tanto de barricas como de botellas). Aunque el espacio de trabajo es importante para Sandra lo esencial es la selección de la uva, tanto en la viña (aclarados, desecho de uva en vendimia) como en la propia mesa de selección. De esta manera y según sus propias palabras “solo entra lo mejor de lo mejor que nos da la viña”. 

La zona de crianza alberga un buen parque de botas, siendo las capacidades de 225 y 400 las más habituales, de roble francés (grano fino y extrafino) y de tostado profundo. Son partidarios de que sus vinos realicen la fermentación alcohólica y maloláctica en inoxidable, con lo cual llegan ya a las botas preparados para reposar. Desde 2010 únicamente Salanques y Doix reposan en bota nueva, pues Les Crestes ha redirigido su perfil hacia más frescura y más fruta, para lo cual utilizan bota desde segundo año. Le preguntamos por su opinión sobre la moda de los fudres y nos comentó que es más partidaria del cemento por temas de mantenimiento, al ser la madera más propicia a criar bacterias y necesitar una limpieza más rigurosa. En la misma sala de botas sí vimos los palés con producto acabado ya dispuestos para su expedición, lo cual da la razón a Sandra en su idea de concebir un nuevo proyecto más espacioso.

Después de disfrutar de la belleza centenaria de sus viñas y de conocer las sencillas y casi saturadas instalaciones, llegó el momento de relajarnos y degustar el alma de Mas Doix, sus vinos:
LES CRESTES 2012. Cupaje de garnacha, cariñena y Syrah. Sumamente frutal, de fruta roja, fresa, frambuesa y toques lácticos que lo hacen muy goloso. La chuchería que inunda las fosas proviene sin duda de la aportación de la garnacha pero en boca no desentona y muestra un cuerpo medio con una entrada ágil. Un vino perfecto para iniciarse en los Priorat fáciles sin un gran desembolso económico.
SALANQUES 2011. Habiendo abandonado ya el merlot, Salanques nace de viñas entre 70 y 90 años (garnacha y cariñena) y otras jóvenes de syrah. En él destacan ya las notas sutiles de la crianza: especiados, tabaco pero con una fruta negra que asoma. Fruta madura como la ciruela redondean el conjunto aromático. En boca tiene más peso, mayor volumen y longitud.
DOIX 2010. Elaborado con la viña de cariñena centenaria plantada en 1902 y garnacha, su cupaje dependerá en gran medida de la climatología de la añada. Tras la crianza se escoge el mejor par de botas para realizar el “1902”. El resto se convertirá en este vino de leyenda, una joya para guardar muchos años. Complejísimo en nariz y tras un inicio tímido no dejó de ofrecer notas variadas, tanto de crianza como incluso de fruta en un viaje de ida y vuelta que parecía no tener fin. Muy largo en boca, estructurado pero pidiendo todavía reposo. Como anécdota y para otorgar un voto de confianza a su evolución en botella, hemos de decir que en el “Tast del Decenni” del año pasado en Falset el Doix 2003 sobresalió por encima de los otros vinos, en un alarde de lo bien que trabaja la bodega en una añada tan y tan complicada como aquella. 


Es un placer compartir una cata con la propia enóloga porque nadie mejor que ella para expresar, transmitir y sentir sus vinos. A pesar de su juventud, Sandra tiene las ideas muy claras y lo expone de manera aún más eficiente, quizás fruto de su pasado unido a estas tierras de Poboleda (se trata nada menos que de la 4ª generación). Agradecemos todo el tiempo que nos dedicó y sobre todo le deseamos todo lo mejor en su próximo y más importante proyecto personal: su maternidad.

viernes, agosto 29, 2014

Mas Martinet, el relevo generacional de uno de los grandes del Priorat

BY El rincón del paladar IN , , , , , , , No comments


Cada verano empieza a ser una tradición que viajemos unos días al Priorat y disfrutemos de su paisaje, gentes y bodegas. Había una de ellas que nos hacía especial ilusión visitar, por su influencia en el llamado “Renacimiento del Priorat”, y este año pudimos verla de cerca. Fue todo un placer visitar una mañana la mítica MasMartinet. Llegamos antes de las 11hs., hora de la cita con Gemma Marco, la persona “que hace de todo”, como ella misma se definió. Una de esos trabajadores que visitando bodegas cada vez es más habitual encontrar. Tareas administrativas, comerciales, relaciones públicas…


Mas Martinet es visible desde la carretera (Falset a Gratallops) gracias a una peculiar palmera que a modo de enseña distingue el punto donde empezó esta aventura Josep Lluis Pérez. Allí fue donde se plantaron hace ya 30 años las variedades foráneas (Cabernet Sauvignon, Merlot y Syrah) con el objetivo de hacer un vino al estilo de los Grand Cru franceses. También más allá de la carretera, encontramos la finca denominada Clos Martinet, una pendiente plantada a ambos extremos de la montaña con una alta densidad de plantación (1 planta cada 0’5 mts.) y con emparrado con aros, tipo que ya vimos en Finca Viladellops del Penedès, asesorada por Pérez. Con ello trataban de obtener una mayor producción, amén de la competencia que esto suponía para las plantas. En el año 2000 tomó las riendas de la bodega la hija de Josep Lluis, Sara Pérez, que dará un giro hacia tendencias más modernas, apostando por variedades tradicionales (Garnacha y Cariñena) y abandonando el rumbo de la sobreproducción de su padre. Así vemos que en la parte alta de la finca de Clos Martinet se sustituyen las plantaciones francesas emparradas a autóctonas y en vaso, progresivamente, a pesar de que en su vino insignia mantienen las variedades del país vecino, en pequeñas proporciones. Josep Lluis, más enfocado a proyectos personales, como conseguir un vino totalmente natural, ha dado un paso al lado aunque como nos dijo Gemma su espíritu científico le impide dejar la investigación completamente.


Nuestra anfitriona nos hizo una buena introducción de sus tres vinos de finca, que ya conocíamos por Sara pero que vino bien recordar. Escurçons, cuyas uvas se vendimian en la parte alta del Priorat, a 600 mts., dando vista a Falset. Una finca de garnacha prefiloxérica que probamos en la bodega y del que elaboran (junto con una parte de syrah) unas 4.000 botellas. Camí Pesseroles, con unas 2.500 botellas, nace de una finca cerca de Gratallops, de cariñena de viñedo viejo (complementada con garnacha). Y del vino más emblemático, el Clos Martinet se lanzan al mercado 15.000 botellas en años de condiciones climatológicas sin incidencias, aunque desde 2010 no han podido pasar de las 8.000-10.000 botellas (sequía, piedra, enfermedades…). Desde ese mismo año también están certificados por CCPAE como vinos ecológicos.


Ya en la bodega Gemma nos mostró los cubos de fermentación, los fudres de 4.000 y 2.500 Lts. en los que descansan el Martinet Bru (menos contacto con madera, más fruta), su vino más joven y desenfadado. Y en la sala de barricas… bueno, barricas, garrafas de vidrio, ánforas y huevos de arcilla… Sobre todo la arcilla está más pensada para Escurçons, en lo que es un claro intento de no alterar el carácter del terroir más puro de la garnacha de altura, esa sensación etérea que tanto le gusta remarcar a Sara. El roble está más enfocado a Clos Martinet y Pesseroles, en cuyo caso la madera ayuda a remarcar el fuerte carácter arraigado a la finca. Más sorprendente si cabe es conocer que los plazos en los que entra y sale el vino de estos recipientes no siguen un criterio fijo cada año, sino que es Sara la que los decide, según las sensaciones que le transmiten en cada momento. Algo bastante lógico si pensamos en las grandes diferencias que puede haber entre varias añadas, que impiden tratar con igualdad dos vinos de una misma finca.

Algo en lo que MasMartinet lleva tiempo invirtiendo recursos y tiempo es el anexo cementerio de botellas que están construyendo. Utilizando materiales sostenibles como la cal, aportando el mínimo hormigón posible y emplazándola bajo tierra intentan evitar y/o minimizar el uso del aire acondicionado. Con el proyecto también pretenden hacerse con un stock anual de botellas que les permita sacarlas al mercado cuando consideren que se encuentran en óptimas condiciones de consumo. Por ejemplo comercializar botellas de 5, 10 y 15 años atrás. Una gran idea si distribuidores y consumidores les damos un respiro.

Con la cata de Martinet Bru 2010, Escurçons 2011 y Clos Martinet 2011 charlamos y gastamos una buena porción del tiempo de Gemma, a la que agradecemos enormemente su atención. Y de paso les animamos a que estandaricen este tipo de visitas y las mejoren, cosa que nos comentaron estaban estudiando, pues la calidad de sus vinos bien lo merecen y sus seguidores así lo esperamos.

domingo, agosto 17, 2014

Sangenís i Vaqué, la tradición del vino en Porrera

BY El rincón del paladar IN , , , , , , , No comments


El Priorat es tierra de gran tradición vinícola y por ello es fácil encontrar bodegas que destinaban el vino elaborado a la cooperativa del pueblo, para consumo familiar o bien lo comercializaban a granel. Puede que alguno de vosotros tenga algún recuerdo de sus abuelos o padres yendo a tienda o directamente a la bodega del pueblo a comprar las garrafas del vino que consumiría en casa durante la semana.
Una de estas tradicionales bodegas prioratinas es Sangenís i Vaqué, ubicada en la plaza Catalunya de la localidad de Porrera. Fue creada en el año 1978 por el matrimonio Pere Sangenís y Conxita Vaqué, que decidieron llevar a cabo un proyecto común aunando una antigua bodega y unas fincas recibidas de sus respectivas familias en herencia. Cultivan las variedades autóctonas garnacha y cariñena y en menor medida syrah, cabernet y merlot. Su principal actividad comercial era la venta a granel hasta que en 1995 fueron pioneros en Porrera y empezaron a embotellar parte de su producción de vino.

Actualmente en Sangenís i Vaqué conviven dos generaciones de la familia: Pere Sangenís, fundador de la bodega, y Maria y Núria Sangenís, hijas de Conxita y Pere que se incorporan en el año 2006 como enóloga y administrativa, respectivamente. Una buena combinación de experiencia, tradición, conocimiento, juventud, innovación y modernidad. María fue la encargada de hacernos la visita pocos días antes que cogiera unos días de merecidas vacaciones. Le agradecemos la deferencia de llevarnos por sus viñedos y poder sentir bajo los pies la tierra de llicorella tan característica de la zona, disfrutar de preciosas vistas de Porrera y conocer de primera mano cómo cuidan y trabajan la tierra. 


Ya en la bodega, María nos explicó el proceso de vinificación que siguen y que empieza con la fermentación alcohólica en depósitos de cemento revestidos de gres original. Son en total seis cubículos de unos 130 años de antigüedad que cuentan con diferente capacidad y están repartidos por la planta baja de la bodega. Pere decidió mantener estos depósitos ya que en ellos preservan de mejor manera la fruta procedente de la variedad. Estos depósitos, de 50 y 100 Hls. son ideales para la fermentación alcohólica y maloláctica, y asépticos gracias al relleno de epoxy en las juntas. En la primera planta han dispuesto la sala de barricas formada principalmente por unas 200 botas, de 225 litros de roble francés y algunas de roble americano tratado en Francia, y que tienen como objetivo estabilizar el vino que reposará en ellas como mínimo 12 meses.  Aquí llega el vino separado por variedades excepto la garnacha y cariñena, que se ensambla con anterioridad.

En la degustación probamos todos los vinos que integran su gama. Cinco tintos, un vino blanco y un vino dulce. Su filosofía de vinificación mantiene la idea que hay que dejar al vino evolucionar tanto en la barrica como en la botella. Por eso, sus vinos tintos permanecen como mínimo tres años en la bodega antes de su salida al mercado:
LO COSTER BLANC 2012: único vino blanco de la bodega y proyecto personal de Maria Sangenís de producción muy límitada, unas 300 botellas. Elaborado con las variedades de garnacha blanca y macabeu (de Porrera y Torroja) y crianza en barricas nuevas de roble francés durante 8 meses. Vino de color amarillo paja, propio de la crianza en bota. Blanco con alta personalidad en nariz, recuerda a las avellanas tostadas en boca. 
SANGENÍS I VAQUÉ 2008: vino tinto elaborado con garnacha, cariñena y algo de syrah. Presenta una buena estructura y la mineralidad típica del terroir de la zona. No pasa por barrica.
DARA 2008 y 2009: vino tinto elaborado con garnacha, cariñena y merlot (45% - 45% - 10%) y 12 meses en barrica. Mientras que en la añada 2008 predomina la mermelada, algo de anchoa y escalibada en la 2009 hay una tanicidad lateral, con aromas más terciarios, fruta fresca y notas de vainilla.
VALL POR 2004: vino tinto elaborado con garnacha, cariñena, cabernet y merlot (35% - 35% - 15% - 15%). Muy directo en boca y con un largo posgusto.
CORANYA 2011: vino tinto elaborado con garnacha y cariñena. Un 50% descansa en barrica nueva y el resto en barrica de segundo año del vino Monlleó. También tiene algo de barrica de roble americano. Potencia, elegancia, suavidad y sedosidad en boca, con larga acidez y notas de toffe y café. 
CLOS MONLLEÓ 2000: vino tinto elaborado con cariñena y garnacha (50% - 50%) de viñas viejas y en barrica nueva de roble francés. Mayor volumen en boca, taninos de fruta, largo, con estructura, potente.  Presenta notas de tabaco y chocolate fino. 
SIMFONIA EN DOLÇ: vino dulce natural elaborado con garnacha y cariñena deshidratada (90% - 10%) vendimiada en septiembre de 2007 y 2009. Suave concentración de aromas, ideal para adentrarse en el mundo de los vinos dulces. Se presenta en un precioso y acertado packaging.

Sangenís i Vaqué es una bodega del Priorat tradicional e integrada por una sencilla familia que siente un gran respeto por lo que hace. Tiene un gran presente gracias a los vinos nacidos de la mano de Pere Sangenís y un gran futuro con Núria y Maria, que trabajan por un lado respetando y manteniendo la tradición y por otro, lanzando nuevos vinos que amplían la imagen de la bodega hacia nuevos mercados.

martes, agosto 05, 2014

Masia de la Roqua: tradición, juventud y preparación en el Garraf

BY El rincón del paladar IN , , , , , , , , , No comments


Hace varias semanas asistimos a uno de los fantásticos maridajes de vinos y quesos que organiza la tienda Xerigots de Vilafranca del Penedès. En esa ocasión la bodega invitada era Masia de la Roqua, ubicada en la provincia de Barcelona en la comarca del Garraf. Y nos gustó tanto la explicación que realizó el joven propietario de la bodega, Jot Camps, así como la personalidad de sus vinos que decidimos unos días más tarde visitar su bodega junto con nuestros amigos Edu y Trini.

Masia de la Roqua es una bodega que está ubicada en el interior de una “masía”, una casa de campo típica catalana, que cuenta con cientos de años de historia. La familia de Jot tiene constancia de la existencia de la masía ya en el año 1100 y de elaboración de vino sobre el año 1500. ¡Casi nada! En los años 70, la familia decidió abandonar la actividad elaboradora y vender toda la uva a otros elaboradores de la zona. Y así continuó hasta que en el año 2012 Jot Camps decidió empezar con su proyecto personal. De momento, produce unas 2.000 botellas entre sus tres vinos y empleando únicamente el uno por ciento de uva de sus viñas.

Jot es un joven de apenas 30 años que tras estudiar Ingeniería agrícola, Ingeniería agrónoma y Enología partió hasta Burdeos y Borgoña para poner en práctica lo estudiado y conocer de primera mano sus técnicas y procesos de vinificación. Tanto en la visita a Masia de la Roqua como en la tienda Xerigots percibimos que es un chico con personalidad y que, a pesar de su juventud, tiene las ideas muy claras. Claro ejemplo es la anécdota que explicó remontándose a  unos 15 años atrás, cuando en una vendimia su padre le instó arrancar la viña que tenían de sumoll porque era vieja, de baja producción y pagaban muy poco por esa uva. Al final Jot le convenció para que la mantuviera porque intuyó que algún día se podría hacer vino de esa variedad. Y efectivamente, así ha sido.

Empezamos recorriendo en un 4x4 una parte de las 30 hectáreas que poseen de viña de amplias variedades: xarel·lo, muscat grano pequeño y grano grande, macabeu, parellada, malvasía de Sitges, cabernet sauvignon, garnacha negra, marselán, tempranillo y sumoll. Estos terrenos están rodeados de bosque y también de “Margalló”, una planta protegida muy típica del Garraf. El terreno es bastante calcáreo y la roca madre está bastante cerca de la superficie, a pesar de estar únicamente a unos 200 metros sobre el nivel del mar. Es una zona con un clima más seco y caluroso que Vilafranca del Penedès y Vilanova i la Geltrú, por lo que la viña suele brotar más tarde y retrasa, por lo tanto, la época de vendimia. Por la tarde corre la brisa del mar mediterráneo que está a muy pocos quilómetros en línea recta. El trabajo en la viña lo considera muy muy importante y acostumbra a dejar las hojas para que cada una de las cepas haga su propia selección. Su objetivo es realizar el mínimo trabajo posible en la bodega para que el vino salga con la máxima expresividad posible de la viña.

La zona de vinificación y bodega la ubicó en la parte inferior de la casa, por disponer de una mejor temperatura. Allí reposan los tres vinos que conforman la gama actual de Masia de la Roqua, aunque su sueño sería elaborar un vino de cada finca:
ULIVEL·LA: es el primer vino elaborado por la bodega y es un joven monovarietal de xarel·lo. No obstante, ha empezado a añadirle malvasía y quizá incremente progresivamente el peso de esta variedad para darle más aroma. La crianza se realiza sobre lías durante unos ocho meses. El xarel·lo procede de una viña de unos 50 años llamada La Riera, a la que le da bastante sombra y que curiosamente se inunda cada 40 – 50 años. 
REPTE: vino tinto monovarietal de sumoll que supone todo un reto para Jot. Recordamos que está hecho con la uva de aquella viña que su padre estuvo a punto de arrancar hace 15 años. Es una variedad de uva autóctona de la que apenas quedan unas 90 hectáreas en toda Catalunya, con un grano velado y  con forma de huevo. Tiene una muy alta acidez y tanicidad. Fermenta en barricas de castaño y algo en inoxidable aunque este año ha optado por usar barricas de roble francés.
ROQUA: vino tinto vinificado al estilo de Burdeos 60% cabernet sauvignon y 40% garnacha negra. Realiza la fermentación y la maloláctica en acero inoxidable y posteriormente está 9 meses en barricas de roble y castaño.

Jot quiso obsequiarnos con una cata sensorial que realizamos rodeados de bosque y con unas fantásticas vistas hacia la viña del sumoll. Allí estuvimos probando sus vinos y charlando con él de su vida, objetivos y trabajo en su bodega. De entre los diferentes comentarios y reflexiones que hizo nos quedamos con el siguiente: “Vosotros disfrutad de los vinos. Yo estoy en un sueño”.

lunes, julio 14, 2014

Parés Baltà, el perfil femenino hecho bodega en el Penedès

BY El rincón del paladar IN , , , , , , , , , , No comments


En un soleado sábado de junio fuimos a visitar la bodega Parés Baltà situada en la población de Pacs del Penedès. Teníamos el gusto de haber probado con anterioridad varios de sus vinos como Radix o Hisenda Miret y queríamos conocer con detalle el proyecto de sus enólogas Marta Casas y Maria Elena Jiménez.

Parés Baltà está digirida desde hace varias generaciones por la familia Cusiné, integrada también por Maria Elena y Marta que están casadas con Joan y Josep Cusiné. Es una bodega familiar que combina la tradición y sus años de historia con la modernidad y la juventud de los miembros de la 3ª generación que dirige la bodega y elabora la actual gama de vinos y cavas.

Tuvimos el placer de compartir tiempo y conversaciones con la enóloga Marta Casas, la persona que nos hizo la visita. Toda una experiencia que duró más de cuatro horas y que fue multisensorial. Disfrutamos con la vista de varias de las cinco fincas de viña que poseen por el Penedès y su fantástico paisaje. Con el oído, el silencio del paseo por los bosques que rodean varias de las viñas y la interesante explicación de Marta sobre la bodega, su trabajo, experiencias personales y su filosofía de vida. Con el olfato, el aroma de las plantas mediterráneas que crecen entre las montañas y el olor a humedad tan característico de la zona donde reposan bajo tierra sus vinos y cavas. Con el gusto, cada uno de los vinos y cavas que degustamos durante toda la visita. Con el tacto, la tierra y las hierbas que crecen entre las viñas.

Desde el año 2013 posee el certificado Demeter, otorgado a aquellas bodegas que cultivan de forma biodinámica sus viñas y que cumplen los requisitos establecidos para obtener dicha distinción. De hecho, es muy importante para Parés Baltà que todos sus trabajadores entiendan y compartan esta filosofía. Por ello, desde hace varios años desde la dirección, trabajadores de bodega y del campo como enólogas están formándose en esta forma de cultivar la tierra. Según comenta Marta, la biodinámica busca que haya vida, energía vital. Todo suma y ayuda para que exista equilibrio: el bosque que rodea las viñas, el pastoreo de ovejas,  la convivencia y respeto por las aves de la zona, las plantas que crecen entre las viñas, etc.

Parés Baltà quería sumarse a la moda actual de elaborar vinos en ánforas y contactó con el ceramista de Font-Rubí Joan Carles Llarch. Éste tenía conocimiento que entre los bosques que pertenecen a la bodega, en la zona de Torrelles de Foix, quedan ciertos restos de hornos ibéricos. Por ello, estuvo buscando varias vetas hasta que encontró una, de la que extrajo 1.000 quilos de arcilla. Con ella creó dos ánforas que, junto con otras dos que hay en la bodega de arcilla comercial, han usado para elaborar 1.300 botellas de un xarel·lo experimental.

Grande fue la generosidad de Marta ofreciéndonos los siguientes 6 vinos y 2 cavas, entre las catas que hicimos al aire libre en el mirador de Santa Maria del Foix y en la sala de degustación de la bodega:

Ginesta 2013: monovarietal de gewürztraminer, untuoso, buena acidez y aromas cítricos.
Calclari 2013: monovarietal de xarel·lo, equilibrado, buena acidez y notas de plátano.
Còsmic 2013: nuevo xarel·lo con un toque sauvignon blanc. Un vino joven con aromas a frutas blancas, algo cítrico, buena acidez y cremoso en boca por la realización del batonaige, cuyas uvas proceden de la viña ubicada a 690 metros de altura en Torrelles de Foix. El contraste térmico que se produce durante el día junto con el aire fresco de la zona es ideal para mantener una buena variedad de aromas. Además, antes de salir al mercado ha conseguido el premio al mejor vino blanco joven del concurso de vinos de Calidad de la DO Penedès.
Radix 2013: monovarietal de syrah con un intenso color cereza. Muy aromático, con multitud de fruta roja y negra. En boca es muy intenso, largo y con una acidez muy equilibrada. Es uno de los rosados que más nos gusta.
Mas Irene 2010: tinto elaborado con las variedades merlot y cabernet franc. Vino de color intenso, sabores a frutas del bosque, especies y toques tostado de la madera, tiene alta estructura y un largo post-gusto. Como curiosidad, este vino se llamaba antiguamente “ Pujols de muntanya” y en el año 1998 se cambió de nombre para expresar el giro que se quería dar al vino.  
Gratavinum 2πr 2009: tinto elaborado en el Priorat con las variedades garnacha, cariñena, cabernet sauvignon y syrah. Mineralidad en nariz y en boca, propia de la zona, fruta roja, hierbas aromáticas y un toque tostado de las botas. Buen volumen y acidez en boca.
Blanca Cusiné 2009: cava elaborado con las variedades pinot noir y chardonnay. Muy fino, sutil, elegante, mantiene bastante el carbónico, cremoso en boca.
Rosa Cusiné 2010: cava monovarietal de garnacha. Color rosado sutil, en nariz es más fresco y en boca es más rústico. 

Parés Baltà es una de las bodegas de referencia del Penedès y será muy interesante seguir su evolución, toda vez que han definido un perfil propio que está atrayendo gran número de consumidores. Seguro que Maria Elena y Marta están pensando en proyectos que ayudarán sin duda a mejorar todavía más la alta calidad de sus vinos y cavas.