jueves, junio 09, 2016

Mascaró, visitando la tradición del brandy

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Hay fechas señaladas en el calendario. Fechas que no pasan desapercibidas e incluso que marcan un punto de inicio en el mundo del enoturismo. El próximo 11 de junio es, sin duda, una de ellas, dándose el pistoletazo de salida a las visitas de la destilería de brandy Mascaró, una de las tres existentes en Catalunya, en la Avda. Tarragona de Vilafranca del Penedès. La responsable de llevarlas a cabo será Marta Carbonell, con una gran experiencia en visitas a bodegas y creadora de la empresa Marta Wine Tourism.
Con el objetivo de presentar este nuevo proyecto enoturístico se nos convocó a una decena de personas relacionadas con el mundo del vino y la región del Penedès. Esta empresa familiar, fundada en 1945, trasladó en los años 60 la fábrica de holandas y la sala de envejecimiento del brandy a las tierras que la familia poseía en los exteriores de Vilafranca, quedándose en la calle Casal la elaboración del vino y el cava, la administración y la logística. Montse Mascaró ejerció de gran anfitriona en la visita, presentando las instalaciones y exponiéndonos el proceso de elaboración del brandy, algo bastante desconocido por nuestra parte. Ahí aprendimos lo que es una holanda de vino (llamado así por el intenso trasiego comercial que existía hacia ese país), la doble destilación que realiza Mascaró en alambiques de cobre, las variedades vínicas más utilizadas (macabeu, parellada, ugni blanc), la finalización del producto que otorga el bouquet… Incluso en la sala de envejecimiento pudimos catar diferentes destilados de distintas variedades e incluso añadas. Todo un descubrimiento para estos que os escriben e incluso para otros invitados más acostumbrados a tomar destilados.
Como colofón Marta nos propuso una cata de diferentes productos que elaboran, desde vermut a gin y cómo no, un par de brandies. Todo ello acompañado de las magníficas catànies de la casa Cudié que maridaron a la perfección gracias al excelso cacao praliné con que las fabrican. A destacar una nueva catània de lima que hizo una excelente pareja de baile con el Gin9 de Mascaró.

Cuesta pensar en un producto con tanto consumidor y sin embargo tan desconocido en lo que respecta a su elaboración. Esa contradicción es la que tratan de subsanar Marta Carbonell y Montse Mascaró abriendo las puertas de Mascaró, una empresa con tanto que decir en el sector de los brandies de calidad y que hoy se complementa con nuevos productos (vermut, Gin). Sin duda una oportunidad para aquellos que desconozcan el funcionamiento del magnífico mundo de los destilados. El segundo fin de semana de cada mes habrá una oportunidad para que Marta nos ilustre en un entorno hasta ahora sólo para ojos muy escogidos (para días entre semana consultar la disponibilidad).

Información para reservar la visita:
móvil: 657 322 291


domingo, mayo 22, 2016

Octava Edición Tast de Carinyenes de Porrera: dificultades superadas

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El Tast de Carinyenes es uno de los actos que marca el inicio de la Fira del Vi de Falset, que este año se celebró en el fin de semana a caballo entre abril y mayo. Como en los grandes eventos el pistoletazo de salida debe ser imponente y un acto donde está tan presente esta gran variedad, reina de Porrera, es siempre garantía de comenzar con buen pie.
Tras algunos años alternándose la ubicación entre Cal Porrerà (con catering de Cal Carlets) y el restaurante Lo Teatret esta vez la asociación Cellers de Porrera decidió que la acción se concentrara en la plaza de la iglesia del pueblo, con suficiente amplitud y emblema de muchos de los actos que se celebran durante el año en la pedanía. También novedad fue el catering, esta vez a cargo de la Llesqueria La Font, de Falset, con comida fría bien elaborada, disponible en todo momento en las mesas y sin la escasez que otros años se había visto. Hubo un dúo musical con canciones muy bien interpretadas y en un volumen acorde a una fiesta en que se degusta mucho pero no se habla menos.
En teoría cada año se marca una añada como presentación al público asistente. Y este año era 2014. Una vendimia complicada con unas temperaturas que impedían la maduración completa de la uva, muchas veces acompañadas de nieblas o lluvias que en algunas zonas produjeron complicaciones sanitarias. Recuerdo la impotencia de muchos enólogos que se levantaban cada día mirando al cielo, deseando que la lluvia diese una tregua para al menos poder evaluar el estado de los racimos. Entendemos que estas complicaciones se podían acentuar en función de muchos parámetros: ubicación de la viña, exposición, edad… Y por tanto generalizar es siempre una tarea un tanto injusta. Pero sí es verdad que eso se trasladó a las copas de la mayoría de 2014 que probamos. Y hacemos inciso en esto porque hubo algunas bodegas que no disponían de esta añada (ya sea por falta de calidad o por problemas logísticos) y optaron por ofrecernos 2015. En ciertos casos la necesidad del mercado por vinos cada vez más jóvenes provocó que algunos tuvieran ya el vino de 2014 embotellado pero consideramos que no es impedimento para de todos modos haberla ofrecido. Nos recordó bastante a la quinta edición del Tast de Carinyenes explicada en el artículo 5º Tast de Carinyenes en Porrera, donde la añada a mostrar era 2011 y varios bodegueros dieron a degustar 2012 al ser la anterior altamente calurosa y con una deshidratación muy poco favorecedora para los vinos elaborados. Por tanto queremos romper una lanza a favor de quienes tuvieron la posibilidad o el atrevimiento de mostrar sus 2014.

En general los vinos presentados de la añada 2014 fueron menos aromáticos, también menos reductivos. La fruta se engarzaba muy suavemente, casi acariciando los taninos. A nivel gustativo son vinos más ligeros, con no tanta graduación y más amables en su paso por boca. Muy etéreos, pero con algunas notas verdes que quizás apuntan a la falta de maduración. Sin embargo reconocemos la tarea de los elaboradores, que seguro tuvieron que trabajar arduamente para compensar esas dificultades en la viña, quizás menos en los costers centenarios. Estos últimos, al ubicarse en zonas más aireadas y no tener tanta carga frutal evitaron un poco la acción de los hongos que se depositan en la piel de las uvas.

A continuación comentaremos las valoraciones de aquellas cariñenas que degustamos:
  • Dempeus Selecció 2014 (Balmaprat). Muy fresco, ligero. Alta acidez. Hierbas del bosque. La añada quizás le ha hecho cambiar un poco el estilo habitual.
  • Mas d’en Compte 2014 (CellerCal Pla). Licoroso, un punto herbáceo, fresco, balsámico. En boca cuerpo medio y un tanto astringente.
  • Planots 2014 (Celler Cal Pla). Muy fragante, floral, fruta roja. Mineral en boca, cacao fino, largo.
  • Empit Selecció 2014 (Celler Castellet). Balsámicos, un punto de tostado elegante. En boca un tanto tánico pero ligero y elegante.
  • Roquers de Samsó 2013 (Cellerde l’Encastell). Cacao, perfumado, mineral. Fino y muy elegante en boca.
  • Roquers de Samsó 2014 (Cellerde l’Encastell). Lácteos, humo de puro. Más secante en boca, le falta botella a nuestro parecer.
  • Porrera Vi de Vila 2015 (CellerVall Llach). Fruta roja, fresón. Frescor, acidez alta, balsámico (muy mentolado).
  • Vinyes Altes 2014 (Clos Dominic). Notas minerales, hierbas del campo. Alta acidez, amplio y fresco.
  • Selecció Andreu 2014 (Clos Dominic). Especias, ciruela negra. Finura pero amplitud.
  • Cims de Porrera Especial Mas d’en Ferrer 2001 (Cims de Porrera). Otra vez más agradecer la posibilidad de probar un trozo de historia de la bodega, con un vino de fruta muy madura, confitada y notas de ceniza. En boca destaca su elegancia, la amplitud y su aún elevada acidez.
  • Cims de Porrera Especial Les Foreses 2001 (Cims de Porrera). Aromático, floral, sotobosque. En boca es todavía poderoso, con mucho nervio y largo.
  • Carinyena Blanca 2015 (Família Nin-Ortiz). Muy floral. Fruta blanca. En boca continúa la explosión de fruta. No proviene de ánfora y han desaparecido las notas reductivas.
  • Nit de Nin 2015 (Família Nin-Ortiz). Muy goloso, con mucha fruta roja. En boca un tanto secante, falta por pulirse.
  • Selecció Especial 2014 (FerrerBobet). Un tanto cerrado para lo que acostumbra. Luego fruta roja, golosina. Mucha frescura en boca, acidez, bastante redondo.
  • Lo Trosset de Porrera 2014 (Germans Duran). Fruta roja, floral, punto herbáceo. En boca muy elegante, con muchas notas primarias.
  • Les Eres – La Garranxa 2014 (JoanSimó). Muy floral. Goloso, fruta roja.
  • Les Eres – Les Eres de Cal Frare 2014 (Joan Simó). Menos aromático, laurel. Más estructura en boca pero muy fino.
  • Clos Abella 2015 (Marco Abella). Dos cariñenas de diferentes suelos y diferentes edades. Más estructura en la viña antigua y más finura y golosidad en la joven. Buen ejercicio de lo que nos puede ofrecer cada terreno.
  • Clos Monlleó Selecció 2015 (Sangenís i Vaqué). Muy aromático en nariz, mucha fruta roja. En boca buena entrada, vibrante y muy largo.

Como bodegas invitadas el nivel fue muy bueno, pues estuvieron Vinyes d’Olivardots, con sus buenas cariñenas en dos suelos y Oriol Artigas, con blancos de influencia marítima:
  • Carinyena Blanca 2013 (Vinyes d’Olivardots). Tostados, un punto reducido en nariz, fruta blanca. Elegancia en boca, finura.
  • VdO 1.09 2009 (Vinyes d’Olivardots). Cariñena de pizarra. Más aromática, flores. Buena estructura en boca.
  • VdO 2.09 2009 (Vinyes d’Olivardots). Cariñena de arena. Cerrada, luego fruta negra, especias. En boca buen ataque pero muy fina.
  • La Rumbera 2015 (Oriol Artigas). Floral, fruta blanca, lichis. Boca eléctrico, frescura.
  • La Vinya d’en Mundu 2015 (Oriol Artigas). Muy cerrado en nariz. Volumen medio y finura.
  • Peça d’en Blanch 2015 (Oriol Artigas). Flor blanca, fruta tropical. Buen volumen en boca, salino, buena acidez.

domingo, mayo 15, 2016

El poder de las mujeres del vino

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¡Qué locura la última semana de abril en Barcelona! Aprovechando la celebración de la feria internacional de la alimentación y bebidas Alimentaria, enotecas y bodegas organizaron varios eventos relacionados con el vino en diferentes emplazamientos de la ciudad y alrededores como La Música i el Vi, Magnificats, Vinos off the record, G-Night, Mujeres del vino, etc.

Fueron unos días apasionantes tanto para los winelovers, por tener la oportunidad de catar vinos de una pluralidad de zonas vinícolas del mundo, como para las bodegas. Y seguramente también supusieron para ellas días intensos y algo extenuantes por la cantidad de horas vividas en los stands atendiendo a las personas que se acercaban interesándose por sus vinos. Forma parte de su trabajo pero no por ello queremos dejar de agradecerles su esfuerzo y dedicación.
Nos hacía especial ilusión asistir al acto “Mujeres del vino” celebrado en el restaurante Fàbrica Moritz de Barcelona donde se daban cita 21 enólogas de referencia de varias regiones vinícolas de España: Alicante, Empordà, Méntrida, Penedès, Priorat, Rioja, Rueda, etc. Algunas de ellas tenemos el placer de conocer y seguimos atentamente sus trayectorias profesionales y otras queríamos aprovechar la oportunidad para departir con ellas por primera vez sobre sus vinos, profesión, proyectos, etc.
Saludamos a Maria y Núria Sangenís de Sangenís i Vaqué de Porrera, dos jóvenes hermanas que trabajan en la bodega familiar respetando su seña de identidad y aportando sus actuales conocimientos para adaptar los vinos al siglo XXI. Como novedad trajeron la añada 2015 de su blanco Lo Coster Blanc y nos sorprendió gratamente el giro que le han dado tanto a nivel estético (etiqueta) como enológico. El menor tiempo de fermentación en barrica, 2 meses menos, le aporta más frescura, acidez y mayor presencia de los aromas frutales y florales.
Foto izquierda: Maite Sánchez. Foto derecha: al fondo Maria Elena Jiménez y en primer plano Sandra Doix
En “Mujeres del vino” conocimos a Maite Sánchez de la bodega Arrayán de Toledo cuyo tinto Garnacha de Arrayán probamos hace unas semanas en el restaurante La Cooperativa de Porrera y nos impresionó. Desde su llegada a la bodega en 2009 está trabajando “sin prisa pero sin pausa” en un cambio de estilo tanto en la elaboración como en el cultivo de los viñedos. En el evento degustamos todos los tintos que trajo en los que se percibía este tránsito de estilos. Escuchamos atentamente sus explicaciones y conversamos con ella como si la conociéramos de toda la vida. Una excelente profesional, amable y que te hace sentir a gusto independientemente de si perteneces o no profesionalmente al sector. ¡Si alguna vez vamos por Madrid no dudes que te visitaremos!

Como siempre, charlar con Sandra Doix de Mas Doix de Poboleda y Marta Casas de Parés Baltà de Pacs del Penedès es una gozada. Dos jóvenes y experimentadas enólogas que saben expresar en sus vinos la personalidad del terroir del Priorat y del Penedès, respectivamente. Marta asistió al acto con su compañera enóloga y a la vez cuñada Maria Elena Jiménez en el que llevaron una amplia gama de los vinos y cavas que elaboran. Además, contaron con el apoyo y la presencia de sus maridos y responsables de la dirección de la bodega, Joan y Josep Cusiné.
Foto de Ruth Troyano a todas las enólogas de "Mujeres del vino"
Un “showroom” impulsado por la enóloga Anne Joséphine Cannan de la bodega Clos Figueras de Gratallops (Priorat) y de similares características al que organiza cada año con motivo de la feria del vino de Falset, denominado “Tast amb dones”. Dos eventos que tienen el mismo denominador común: enaltecer y situar en el lugar que merece a todas las mujeres enólogas, que afortunadamente cada vez son más. ¡Felicidades a Anne por llevar hasta Barcelona esta brillante idea y ojalá se convierta en una cita anual e imprescindible que ayude a impulsar el sector vinícola!

lunes, marzo 21, 2016

Etiquetas, entre la información y el diseño

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Estos días se ha celebrado la feria Prowein en Düsseldorf, que ha atraído a más de 50.000 visitantes y que pone en el punto de mira el mundo del vino para distribuidores, comerciales y especialistas en gastronomía de todo el mundo. Una oportunidad única para conocer numerosas referencias de productos que quizás se desconocen y que puede suponer un buen punto de expansión para algunas bodegas o regiones vinícolas. Es cierto que las protagonistas de nuestro artículo, las etiquetas, no están quizás totalmente enfocadas al público que ha acudido a Düsseldorf. Sin embargo sí podemos imaginar esos pasillos enmoquetados y en ellos los visitantes girando las botellas para poder apreciar con más claridad el diseño e información que nos pueda aportar el etiquetado.


La mayoría de ocasiones el diseño supone un quebradero de cabeza para las bodegas, pues no se trata de únicamente colocar el nombre del vino, como muchos podríamos pensar. La cantidad de información susceptible de aparecer podría llegar a “empapelar” totalmente la botella, con la consiguiente saturación del consumidor. En una época donde la información brilla por su exceso (internet, diarios, redes sociales, revistas…) los vinos no son precisamente unos desconocidos. Por tanto muchas bodegas optan por minimizar lo que aparece y colocar simplemente lo obligatorio por ley, que no es poco (referencia comercial, añada, “product of Spain”, “contiene sulfitos”, grado alcohólico, denominación de origen, registro de embotellador).
La creciente tendencia de hacer desaparecer de las etiquetas aspectos como crianza o variedades proviene de diversos motivos. El principal es la falta de demanda por parte del consumidor, que ya se informa por otros medios y lo que le importa es disfrutar y hacer disfrutar a aquel con quien comparta el producto, sin muchos otros quebraderos de cabeza. Otro aspecto importante para la desaparición de información se centra en la tendencia a vinos más frutales, como algunas veces hemos señalado. Ello conlleva que muchas bodegas omitan esa información bien porque realmente la crianza se ha recortado o bien porque si se ha llevado a cabo y lo anuncian la sugestión del consumidor con respecto a la madera puede llegar a convertirse en un factor negativo. El único problema que puede generar este punto es la dificultad para clasificar a día de hoy los vinos, cuando históricamente muchas tiendas y webs los clasificaban por menciones (joven, crianza, reserva…). Esta tendencia se está modificando hacia otros parámetros (DO, precios, con crianza/sin crianza…) ya que cada vez los vinos salen al mercado más cerca de su elaboración, siendo los períodos en barrica más cortos y cambiando en función de variedades y condiciones de las añadas.
Hay otro factor que influye en la menor información en las etiquetas y no es otro que la aparición, hace ya unos años de un ente denominado Consorci d’Inspecció i Control (aquí en Catalunya –en otras regiones de España con otro nombre-) dedicado a asegurar que se cumplan las reglamentaciones y el pliego de condiciones de las denominaciones de origen. Es decir, a auditar si el producto que vende la bodega cumple los requisitos de las DO. Y uno de ellos, por supuesto, es que la información que aparezca en la etiqueta se corresponda a la elaboración realizada en la bodega. De manera que hoy en día, por ejemplo, es más conveniente quitar esa información de las botellas que estar modificando cada año variedades o pormenores de la crianza.
¿Pero cuánto influye la etiqueta en el consumidor final? Para responder esta cuestión hay que tener en cuenta la tipología de consumidores, los lugares de adquisición y el diseño gráfico, por ejemplo. El consumidor se divide en numerosos perfiles y no hay más que acudir a una feria, ya sea muy especializada o de carácter popular, para ver la heterogeneidad que se da cita. A este factor se une la diversidad de lugares en los que se puede adquirir el vino. A los canales tradicionales de tienda especializada, lineales de supermercado y HORECA se suma internet y las app, que crecen como la espuma. Esta variabilidad creemos que dificulta conocer la influencia de una etiqueta en el consumidor. Es posible que en clientes del lineal sí tenga mayor impacto al encontrarse éste ante un maremágnum de botellas, muchas de ellas posiblemente desconocidas. Sin embargo, ¿qué poder de persuasión puede ejercer la etiqueta ante el cliente de restaurante, tienda especializada o internet? Creemos que una influencia menor, pues en los dos primeros casos el asesoramiento del sumiller o tendero es fundamental y en el segundo el propio cliente va bastante convencido de lo que desea adquirir.
En cuanto al diseño de la etiqueta, ¿es más o menos importante que la información de la elaboración? Es evidente que los estudios de diseño van ganando la partida a otros aspectos que parecen importar menos al cliente final (variedades, crianza), en una era donde el impacto visual gana fuerza y donde la información se personaliza cada vez más. Ante la amplia variedad de vinos y bodegas existentes, el diseño puede ayudar a su posicionamiento en el mercado y a llegar a distintos públicos: jóvenes, iniciados, etc. ¡Dicen que una imagen vale más que mil palabras!

jueves, noviembre 05, 2015

La proeza de vendimiar en el Priorat

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Vendimia procede del latín “vindemia”, una palabra compuesta por el sustantivo “vinea” (viña) y el verbo “demere” (quitar, arrancar, tomar, retirar). Es decir, es la acción de tomar o retirar el fruto de la viña y lleva realizándose desde hace miles de años. Una prueba de ello la encontramos en la mitología griega con la deidad Dioniso o Baco, el dios de la vendimia y el vino. Esta actividad recolectora puede ejecutarse de forma manual o mecánica y uno de los factores más influyentes en su elección es la orografía de la viña.

En la región vitivinícola del Priorat la vendimia mecánica es prácticamente inexistente. ¿Existe alguna máquina capaz de desplazarse por viñas con pendientes pronunciadas o por cepas centenarias plantadas a menos de un metro del suelo? Pasan los años y abuelos, padres e hijos siguen vendimiando de la misma forma: a mano, ayudados de unas tijeras y cubos, y poniendo su cuerpo en riesgo. Por suerte, actualmente disponemos de calzado antideslizante que permite mayor firmeza y seguridad en el trabajo. ¿Cómo lo hacían nuestros mayores cuando caminaban por los empinados “costers” con sus “espardenyes” o calzado de poco agarre?
Josico, propietario de la bodega Balmaprat en la viña El Pastelero - Vistas desde la viña Mas de la Rosa
Todo un ejercicio físico, de resistencia y de equilibrismo el que hacen los vendimiadores y vendimiadoras valientes que recolectan en los “costers”. Gran proeza es mantenerse en pie en pendientes pronunciadas como es el caso de El Pastelero, de la bodega Balmaprat, o de Mas de la Rosa, de Celler Vall Llach que alcanza hasta el 80% de desnivel, por ejemplo. Gran proeza es agacharse hasta el suelo para recoger los racimillos que puedan albergar las cepas centenarias.  Gran proeza es transportar encima del hombro o con las manos el cubo lleno de uva por el “coster” hasta el tractor, sorteando obstáculos y caminando por la resbaladiza llicorella.
Vendimia 2014 de Vall Llach
Hace dos años tuvimos la oportunidad de vivir de cerca una vendimia en el Priorat gracias a las bodegas Balmaprat y Vall Llach de Porrera. Presenciamos la rudeza, la cercanía de los vendimiadores y su respeto por la uva y la naturaleza, el maravilloso paisaje otoñal lleno de vibrantes colores, los descansos para almorzar y recuperar fuerzas, los silencios indicadores de cansancio, los masajes rápidos a sus espaldas deslomadas, la alegría de finalizar una larga jornada y descansar.
Vistas desde viña El Pastelero


La vendimia en el Priorat es una actividad tan real, cercana y humana que te atrapa, te cautiva para siempre. Por eso, este octubre volvimos para compartir momentos irrepetibles con toda la familia de Balmaprat y los amigos Victoria Ibáñez & cía, Gastrono_Vi y Malviatge. El reloj de la iglesia de Porrera marcaba las nueve de la mañana cuando llegábamos a la viña El Pastelero donde Josico, propietario de Balmaprat, ya llevaba un rato vendimiando. Tras más de cuatro horas recorriendo la viña en sentido ascendente se recogieron unos 450 quilos de 4.300 cepas, es decir, un discretísimo rendimiento de 100 gramos por planta!
Familia Balmaprat en la vendimia 2015
No podemos más que respetar y alabar a Josico y a todas las personas que como él trabajan en el siglo XXI de forma manual las viñas plantadas en “costers”. Horas y horas dedicadas durante todo el año a labranza, poda, abono, etc para que llegue la vendimia y recolecten el fruto preciado de sus cepas, aunque sea una cantidad tan exigua como 450 quilos. Un esfuerzo humano y económico que ojalá todos supiésemos reconocer, ya fuese comprando sus vinos o respetando sus vides cuando caminemos por las viñas. 
Porrera desde la viña El Pastelero
El Priorat alberga una Denominación de Origen Cualificada, el máximo sello de calidad para una región vitivinícola en España, y su sociedad civil ha impulsado la candidatura para que el paisaje cultural de la región se incluya en la lista del Patrimonio Mundial de la Unesco. Dos relevantes hitos que la sitúan en un lugar destacado y que deberían bastar para ser cuidada y respetada por todos. Ojalá lo hubieran tenido en consideración las personas que asistieron hace pocos días de público en tramos del Rally RACC Catalunya-Costa Daurada. Llenar las viñas y los olivos de basura así como arrancar cepas centenarias no es la mejor demostración de estima para esta hermosa tierra y sí una falta de respeto al trabajo y dedicación de los mayores que nos legaron la tierra y sus frutos. Esperemos que si existen nuevas ediciones de este acontecimiento deportivo se pongan los medios para que no se vuelvan a repetir estos deplorables hechos que a la postre empobrecen nuestro paisaje y cultura.